Revista Digital Interactiva

Por. Miguel Ángel Pérez Merchant 

“Alguien tiene que saber» es la serie documental de Netflix que ha vuelto a poner este caso en la conversación nacional, sobre la desaparición y extraña muerte de “Coke” Matute, un joven que fue a una discoteca en 1999, pero jamás regresó. El estreno es este 15 de abril en la plataforma. 

La serie  «Alguien tiene que saber» sugiere que la desaparición de «Coke» no fue un simple pleito de discoteca. Se mete de lleno en la tesis de que policías y figuras de poder estaban presentes en «La Cucaracha» esa noche. La pregunta que plantea el documental es: ¿A quién estaban protegiendo realmente al desviar las pistas durante los primeros meses?

 

Netflix analiza cómo los medios de comunicación de la época transformaron el caso en un espectáculo. Esto, lejos de ayudar, generó una presión social que hizo que la justicia actuará con prisa y cometiera errores procedimentales que años después permitieron que los sospechosos quedaran libres.

Si algo destaca el documental es la fuerza de la madre de Jorge. Verás que ella no solo luchó contra los asesinos de su hijo, sino contra un Estado machista y condescendiente que intentó convencerla de que su hijo simplemente se había ido de fiesta o se había escapado.

Aunque el caso judicial está «cerrado» técnicamente, la serie plantea que con las nuevas tecnologías de análisis de datos y la presión mediática de una plataforma como Netflix, podría aparecer algún testigo que decida hablar antes de morir, tal como ocurrió en otros casos famosos de True Crime.

Un dato para seguir la serie: Presta mucha atención a la parte donde hablan del pentobarbital. Es el punto de quiebre donde la historia deja de ser una «presunta desgracia» y se convierte oficialmente en un asesinato sofisticado, ya que esa droga no era fácil de conseguir para un ciudadano común en 1999.

La familia Matute Johns se había opuesto a la realización de esta producción sin embargo, alcanzó un acuerdo con la productora para no incluir los nombres reales de la familia en la historia y así se avanzó en la concreción de la obra.

papa de Jorge Matute

 

 

El caso de Jorge Matute Johns es, sin duda, el enigma policial más grande y doloroso de la historia reciente de Chile

El expediente de Jorge Matute Johns representa el misterio criminal más prolongado y doloroso en la historia reciente de Chile. Un caso que, a más de 25 años, sigue sin una verdad judicial definitiva, marcado por negligencia investigativa, posibles encubrimientos y un persistente pacto de silencio.

 

El 20 de noviembre de 1999, “Coke” Matute (23 años, estudiante de ingeniería) asistió a la discoteca “La Cucaracha” en Talcahuano, Concepción, de donde nunca regresó. Fue visto por última vez dentro del local. Su madre, María Teresa Johns, se convirtió en el rostro de una implacable lucha contra un sistema inicialmente lento y negligente.

Tuvieron que transcurrir más de cuatro años para el hallazgo de sus restos, ocurrido en febrero de 2004 a orillas del río Biobío (sector Santa Juana). Aunque inicialmente la causa de muerte fue indeterminada, un peritaje clave en 2014 (tras la exhumación) reveló la verdad: Jorge fue asesinado mediante envenenamiento con pentobarbital, un potente fármaco.

 

En 2018, la ministra en visita Carola Rivas cerró el sumario. La investigación logró establecer la causa de muerte y concluyó que el fármaco pudo haber sido administrado para facilitar el abuso sexual o para «adormecerlo» tras una golpiza. 

 

No obstante, a pesar de acotar el círculo de sospechosos, no se lograron dictar condenas por falta de pruebas concluyentes contra individuos específicos con vida, dejando al caso con la verdad material (el homicidio) pero sin justicia.