Revista Digital Interactiva

Por. Miguel Ángel Pérez Merchant 

¿Qué motiva el intenso apego de las mascotas, especialmente los perros, hacia sus dueños y su euforia al reencontrarse? La ciencia, específicamente los procesos neuroquímicos, ofrece una explicación.

El doctor Felipe Patricio Martínez, profesor investigador de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la BUAP, campus Tecamachalco, junto con el Laboratorio de Neurofarmacología de la Facultad de Ciencias Químicas, lidera una investigación para descifrar estos fenómenos.

Según el especialista, el origen de este fuerte apego reside en la evolución cerebral del can, no solo a nivel anatómico, sino también neuroquímico. Al ver a su dueño, el perro libera hormonas como oxitocina, vasopresina y dopamina, generando un estado de recompensa y apego comparable al «enamoramiento» humano.

Este «enamoramiento» es continuo y está ligado a la activación de áreas cerebrales como el estriado ventral (asociado a los circuitos de recompensa) y estructuras relacionadas con el hipocampo y el procesamiento emocional. A diferencia de las personas, los perros no utilizan complejos constructos sociales para evaluar a sus dueños, lo que resulta en un vínculo de afecto o amor más estable, incondicional y duradero.

El doctor Felipe Patricio destaca que esta colaboración interdisciplinaria permite estudiar las bases neuroquímicas, estructurales y anatómicas que explican el comportamiento animal, lo cual es fundamental para desarrollar aplicaciones clínicas y estrategias que mejoren el bienestar de los animales.

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