Revista Digital Interactiva

Por. Miguel Ángel Pérez Merchant

Este 12 de junio llegará al catálogo de Netflix “Soy Frankelda”, una producción dirigida por los hermanos Arturo y Roy Ambriz y se destaca por ser el primer largometraje en México realizado íntegramente con la técnica de stop-motion.

Recordemos que “Soy Frankelda” fue bien recibida por el público y confirmó que valió la pena el apoyo que recibió del reconocido cineasta mexicano Guillermo del Toro, a quien – los creadores- conocieron por una obra de arte que evocaba una de sus películas. 

Ambientada en el México del siglo XIX, la trama se centra en Francisca Imelda, “Frankelda”, una joven apasionada por la literatura de terror en un tiempo de escasas oportunidades para las escritoras. La narrativa, que fusiona elementos musicales, monstruos y horror gótico, sigue su viaje hacia un mundo fantástico donde debe encarar a los seres que ella misma imaginó.

El proyecto surgió de la serie “Los sustos ocultos de Frankelda”. Tras un proceso de evolución que incluyó varios cambios, los hermanos Ambriz lograron transformarlo en un largometraje, llegando incluso a comprometer sus bienes personales para asegurar el financiamiento de la producción.

La realización técnica de la película es notable: se fabricaron manualmente más de cien marionetas y decenas de escenarios físicos en los estudios de Cinema Fantasma, en la Ciudad de México. Cada escena fue animada minuciosamente cuadro por cuadro, consolidando este trabajo como un hito para la animación nacional.

 

¿Cómo se gestó la colaboración con Guillermo del Toro en “Soy Frankelda?

El respaldo del aclamado director ha sido fundamental para impulsar el talento de sus creadores y el género de terror en la animación mexicana. En 2016, los hermanos Ambriz crearon una pieza llamada Labyrinthum Locum Dare Spei, un complejo autómata de madera inspirado en El Laberinto del Fauno. 

Esta obra fue presentada en una exposición en Los Ángeles dedicada al arte de Del Toro. Al ver el nivel de detalle y la artesanía de Cinema Fantasma, el director tapatío puso el ojo en su talento.

 

El respaldo y la asesoría de Guillermo del Toro en “Soy Frankelda” —el hito de la animación nacional al ser el primer largometraje mexicano realizado íntegramente en stop-motion— trascendió un simple acuerdo comercial; se consolidó como una labor de mentoría y mecenazgo artístico para impulsar el talento de los hermanos Arturo y Roy Ambriz, fundadores del estudio Cinema Fantasma.

 

Vendieron hasta la camiseta por el sueño de ”Soy Frankelda”

Los fundadores de Cinema Fantasma, Arturo y Roy Ambriz, hipotecaron dos casas y superaron años de rechazos para crear Soy Frankelda, el primer largometraje mexicano íntegramente en stop-motion.

La producción, realizada artesanalmente en Ciudad de México con más de 140 marionetas y 50 escenarios, es un hito técnico respaldado por Guillermo del Toro que busca posicionar la animación nacional en el mundo.