Revista Digital Interactiva

Pocas marcas son tan reconocibles en la cultura popular como la cicatriz en forma de rayo de Harry Potter. Lo que para los fanáticos es un símbolo de la saga, para el equipo de maquillaje representó años de trabajo y miles de aplicaciones durante las grabaciones.

Desde la primera película, Harry Potter and the Philosopher’s Stone, hasta el final de la franquicia, la característica cicatriz debía ser dibujada cuidadosamente antes de cada jornada de filmación para mantener la continuidad del personaje.

De acuerdo con datos de la producción, solo al actor Daniel Radcliffe se le aplicó la famosa marca más de 2 mil veces a lo largo de las ocho películas. Además, el equipo de maquillaje también tuvo que reproducir la cicatriz en dobles de acción y otros materiales promocionales relacionados con la saga.

Este pequeño detalle demuestra el nivel de dedicación detrás de una de las franquicias cinematográficas más exitosas de todos los tiempos. Aunque para los espectadores la cicatriz aparece como un elemento natural del personaje, detrás de ella hubo años de trabajo minucioso para que Harry Potter luciera exactamente igual en cada escena.

Sin duda, una de las marcas más famosas de la historia del cine también es una de las que más veces ha pasado por una brocha de maquillaje.