Rodrigo Cachero
Rodrigo Cachero
Por: Miguel Ángel Pérez Merchant
Rodrigo Cachero, Director de escena y actor con una sólida trayectoria en televisión. Con formación en comunicación y actuación, aporta una visión integral entre la técnica y la emoción. Su apuesta actual es por la innovación de formatos y el rigor académico como motores para conectar con nuevas audiencias.


¿Cómo fue esta experiencia como Director de Escena en “Hermanas, un amor compartido”?
Sí, muchísimos meses, muchas horas de trabajo. Toda la banda que llega primero y se va hasta el último. La verdad es que yo agradezco esta disposición, esta actitud y estas ganas de hacer bien las cosas. Porque sí, mis compañeros actores y mis compañeras actrices son los que dan la cara. Pero los que estamos atrás, estamos al pie del cañón todo el tiempo para que se vea el resultado que van a poder ver. Y que lo hacemos, no solamente con cariño, sino también con el afán de contar bien un cuento, que a fin de cuentas es lo que al espectador le gusta.
¿Ya habías trabajado antes junto a Silvia Cano?
Sí, es mi tercera con Silvia Cano, hice una con Giselle. Había hecho cinco en Azteca y en este particular proyecto fue desde septiembre empezar a leer los guiones, juntas con vestuario, con maquillaje, con locaciones, con los distintos departamentos, con fotografía. Tuve la fortuna de repetir con Armando Zafra, que es director de cámaras. Es gran amigo y otro loquito como yo, que nos gusta experimentar cosas nuevas. Y pudiste ver las tomas y la verdad es que estamos muy contentos con el material. Y pues es llegar desde temprano a planear un primer bloque de escenas, platicar con los actores, ir enseñando la fotografía, emplazar las cámaras, llegar al ensayo, ensayar que quede bien, grabarla y así cada una de las 20 o 25 escenas que nos toque por día.
¿Es una labor complicada?
Sí, a fin de cuentas no es un buffet de contadores, no te tiene que dar 100 mas 100, 200. Es un conjunto de seres humanos que además trabajamos con nuestras emociones y sentimientos. Y el actor es un animal un poco raro porque el ser humano normal cuando quiere llorar, gritar, pelearse, cierra las ventanas, cierra las puertas y nosotros las abrimos. Entonces es un proceso al revés, es como, vean lo que estoy sintiendo, lo que estoy peleando, cómo me estoy quebrando por dentro con tal de que ustedes puedan disfrutar una historia. Entonces sí hay roces porque nos metemos mucho con el ser humano, con sus sentimientos, con su forma de pensar, de racionalizar. Pero a fin de cuentas mi labor y para lo que me pagan es para llegar a un buen puerto, un puerto en común que no es darle el avión o el favoritismo a un actor o a un actriz, sino que entre todos construyamos algo y que funcione para la historia.
Platícanos un poco de tu trayectoria
Bueno, yo salí de la preparatoria y me metí a estudiar contaduría. Al año y medio me di cuenta que no iba por ahí, entonces me metí a estudiar comunicación. En el quinto semestre quise ser publicista o director. Entonces dije, para ser publicista o director tengo que meterme a estudiar actuación para saber de lenguaje y cómo dirigir a mis modelos y actores. Me metí a estudiar a CADAC y al Centro de Cultura de Coyoacán Actuación y cuando conocí la ficción me encantó. Dije, no, está increíble, me sirve como terapia, puedo ser doctor, ingeniero, asaltante, político, lo que sea. Y entonces empecé a jugar, me empezó a ir bien como actor. Y luego en Azteca, me di cuenta que me gustaba ver también detrás de cámaras y como tenía la Licenciatura de Comunicación, sabía estar atrás de cámaras. Fui con Genoveva Martínez, que ahora es productora de este canal, pero en ese entonces era de Azteca. Le pedí oportunidad, Me dio chance de dirigir una escena, luego dirigir escena y cámaras. Empecé a hacer bien las cosas, empecé a cumplir. Eliza Salinas me llamó para novelas, entonces brinqué a novelas. Azteca dejó de hacer novelas, entonces me quedé sin chamba, regresé a actuar y hace cuatro años Silvia Cano me habló y me dijo, ¿quieres dirigir mi primera novela? Dije, sí, entonces vine, hice “Eternamente amándonos”, yo con Gisell hice “Marea de Pasiones”. Luego hicimos “Regalo de pasión” con Silvia, y ahora “Hermanas” con Silvia Cano otra vez.
¿Qué consideras lo más óptimo para llegar al público más nuevo?
Adaptarnos, fluir y me parece que también innovar, innovar, como dices, en estos nuevos formatos y también, qué tal que se me ocurre hacer teatro en vivo. Y entonces grabo escenas de una obra de teatro de 10 minutos y las subo. Improvisaciones, cuentos cortos, ¿sabes? creo que hay que arriesgarse porque en una de esas va a pegar algo y no quedarnos con lo mismo porque podemos perecer.
¿Qué le recomendarías a las nuevas generaciones en el medio?
Mi recomendación es, no paren, no dejen de estudiar. Hay un taller de improvisación, vamos, hay un curso de creatividad, vamos a meternos, de realismo, de interpretación, de doblaje, lectura, mucho leer, chavos. Dejemos un poquito el celular porque lo que nos va a nutrir es el contenido y el contenido no sale de ocurrencias, sale de conocimientos. Entonces, mi mayor recomendación es no parar de estudiar, de leer, de nutrirse de otros seres humanos.