El retrato de lo invisible: El cine íntimo de Chloé Zhao
El retrato de lo invisible: El cine íntimo de Chloé Zhao

Por: Brenda Ramírez
Chloé Zhao es, sin duda, una de las voces más singulares y poderosas del cine contemporáneo. Ha logrado llevar la sensibilidad del cine documental y la belleza de la cotidianidad al centro de la industria global. Nacida en Pekín (1982) y formada académicamente en Estados Unidos, Zhao se ha convertido en un puente cultural y artístico, redefiniendo lo que significa ser una autora en el siglo XXI.
Zhao siempre sintió una fascinación profunda por el oeste estadounidense. Tras estudiar ciencias políticas en Massachusetts y cine en la Universidad de Nueva York (donde tuvo como mentor a Spike Lee), decidió alejarse de los estudios para grabar en lugares remotos como las reservas indígenas de Dakota del Sur.
Su posición de “observadora externa” le ha permitido retratar la identidad estadounidense con una honestidad descarnada, libre de los clichés del “sueño americano”.


La mayor aportación de Zhao al cine es su técnica de trabajo. Sus películas suelen utilizar actores no profesionales, es decir, personas reales que interpretan versiones de sí mismas, aportando una autenticidad difícil de replicar con guiones tradicionales. Una de sus principales características, es que crea atmósferas poéticas y melancólicas aprovechando “la hora mágica” junto al director de fotografía Joshua James Richards.
Sus historias no buscan grandes villanos, sino que exploran la resiliencia humana frente a la pérdida, el aislamiento y el cambio social.
Estas son algunas de sus películas más destacadas:
Songs My Brothers Taught Me (2015)
Su debut, rodado en la Reserva de Pine Ridge, explora el vínculo entre dos hermanos de la comunidad Lakota. Fue la película que estableció su estilo: íntimo, observacional y profundamente respetuoso con las culturas que retrata.
The Rider (2017)
Considerada por muchos su obra maestra técnica, cuenta la historia de un vaquero de rodeo que sufre una lesión cerebral. Lo fascinante es que el protagonista, Brady Jandreaux, vivió realmente esa tragedia, y la película es una recreación cinematográfica de su propia vida.
Nomadland (2020)
La cinta que la consagró mundialmente. Protagonizada por Frances McDormand (quien se integró al estilo de vida nómada para el papel), la película es un retrato de los trabajadores itinerantes en EEUU tras la crisis de 2008. Con esta obra, Zhao se convirtió en la primera mujer asiática y la segunda mujer en la historia en ganar el Oscar a Mejor Dirección.
Eternals (2021)
Su salto al Universo Cinematográfico de Marvel fue una apuesta arriesgada. Zhao intentó inyectar su estética naturalista y temas existenciales en una superproducción de superhéroes, demostrando que incluso el cine de masas puede tener alma y una escala visual más orgánica.
Hamnet (2025-2026)
Su proyecto más reciente, una adaptación de la novela de Maggie O’Farrell sobre la vida de la esposa de William Shakespeare. En esta obra, Zhao sigue explorando el dolor y la creatividad, consolidándose como una directora capaz de transitar entre lo íntimo y lo histórico.


Chloé Zhao ha demostrado que el cine de autor y el cine comercial no tienen por qué ser enemigos. Su éxito ha abierto puertas para directores de diversas nacionalidades y géneros, probando que el público está ávido de historias que se sientan verdaderas. Su labor destaca por dar voz a quienes viven en los márgenes de la sociedad, tratándolos no como víctimas, sino como héroes de sus propias y silenciosas epopeyas.