Donna Langley
Donna Langley

Por: Brenda Ramírez
Originaria de la isla de Wight, en Inglaterra, Donna Langley comenzó su trayectoria en los años 90 en producción. No necesitó un linaje en Hollywood, simplemente le bastó con entender qué es lo que los directores necesitan para arriesgarse. En 2001, marcó el inicio de una era de estabilidad y expansión que realmente pocos estudios han logrado mantener. Su ascenso hasta la presidencia de NBCUniversal Studio Group fue el resultado de una filosofía clara: El Talento es el motor no el producto. Gracias a su propio talento y dedicación, sigue haciendo historia al convertirse en la primera jefa de estudio en recibir la Beca BAFTA, un prestigioso programa británico.
Su relevancia actual se sostiene gracias a su estrategia que incluye la apuesta por la autoría. Su mayor victoria simbólica ha sido atraer a Cristopher Nolan. Le ofreció las condiciones necesarias para crear Oppenheimer. Este movimiento le otorgó al estudio múltiples premios Oscar, pero además, reafirmó a Universal como el lugar donde los directores de élite pueden ejecutar visiones ambiciosas sin interferencias creativas.

Langley entendió que no se puede vivir sólo de blockbusters de 200 millones de dólares. Bajo su liderazgo, Universal impulsó el modelo de Blumhouse, demostrando que el cine de terror de bajo presupuesto puede también ser rentable, quizá más que una película de acción. Al mismo tiempo, consolidó imperios de animación como Illumination y Dreamworks, diversificando las fuentes de ingresos del estudio.
Cuando la pandemia paralizó las salas, ella fue la primera en sentarse con los exhibidores para romper la rigidez de la distribución, salvó las finanzas de la empresa y sentó las bases de cómo se consumen películas hoy en día.
El poder de Langley reside en su capacidad para decidir qué historias merecen ser contadas a escala global, demostrado que la verdadera relevancia en Hollywood no se consigue siguiendo tendencias, sino creándoles un espacio seguro, es la ejecutiva que recordó a la industria que, Incluso en la era digital, el cine sigue siendo un negocio de personas y de instinto.