Hattie McDaniel
Hattie McDaniel

Por: Brenda Ramírez Ríos
Hattie McDaniel fue una cantante y actriz que se abrió paso tanto en la industria naciente como en un contexto desfavorable. Su nombre está grabado en la historia como la primera persona afroamericana en recibir un premio de la Academia, un hito que alcanzó una era donde las leyes de segregación aún dictaban el ritmo de la vida cotidiana en Estados Unidos.
Nacida en 1893 en Colorado, hija de padres que habían sido esclavizados, McDaniel comenzó su carrera en espectáculos. Poseía una voz poderosa que la llevó a ser una de las pioneras en la radio, pero su ambición la condujo a los Ángeles en los años 30.


En Hollywood, Hattie se encontró con una industria que limitaba los roles para actores negros a personajes de servicio. A pesar de estas restricciones, ella infundía a sus personajes de una dignidad, un ingenio y una presencia que a menudo eclipsaba a los protagonistas.
Su interpretación de “Mammy” en “lo que el viento se llevó” de 1939 sigue siendo su trabajo más emblemático. Su actuación fue tan humana y compleja que la Academia no pudo ignorarla. Sin embargo, el contexto de su victoria reflejó la crueldad de la época.


Durante la décima segunda entrega de los Oscar en el Hotel Ambassador, McDaniel no pudo sentarse con sus compañeros de reparto. Fue ubicada en una mesa segregada en la parte trasera del salón.
Su discurso de aceptación fue un modelo de gracia, expresando su esperanza de que su éxito fuera una luz, un faro, para su raza.
La trayectoria de McDaniel no estuvo exenta de controversia. Miembros de la comunidad afroamericana y organizaciones como la NAACP la criticaron por aceptar papeles que perpetuaban estereotipos raciales. Hattie defendió su posición con pragmatismo, argumentando que su presencia en pantalla era una forma de resistencia y una vía para abrir puertas. Dijo, “Prefiero interpretar a una sirvienta por 700 dólares que ser una por 7 dólares”.
Tras su histórica victoria, McDaniel continuó trabajando en cine y radio, protagonizando la serie Beulah, aunque nunca volvió a recibir un papel de la misma magnitud que el de Mammy. Murió en 1952, dejando una huella imperecedera.
Incluso en su muerte, enfrentó la discriminación, su último deseo de ser enterrada en el cementerio de Hollywood le fue negado, una injusticia que se “reparó” simbólicamente años después con un cenotafio en su honor.
