Lina Wertmüller
Lina Wertmüller

Una insólita odisea. Fellini, la América armada y lucha social. Pasiones, excesos y genialidades de una aristócrata rebelde. Prefirió el grotesco a lo sutil.
Lina Wertmüller
Por: Brenda Ramírez Ríos
Lina Wertmüller no pedía permiso para incomodar; prefería conquistar al público a través de la risa, la provocación política y un evidente desafío a las normas de la época. Con sus inseparables gafas de pasta blanca, esta cineasta romana mostró que el cine hecho por mujeres podía ser tan salvaje, caótico y político como el de cualquiera de sus contemporáneos, convirtiéndose de paso en un mito de la cinematografía internacional.
Nacida en una familia de raíces aristocráticas, la joven Arcangela Felice Assunta Wertmüller von Elgg (un nombre tan largo como los títulos que inventaría después) mostró un espíritu indomable que la llevó a ser expulsada de varios colegios religiosos. Llegó primero al teatro, pero el destino la llevó al set de rodaje de “Otto e mezzo” u “Ocho y medio” de Federico Fellini en 1963, así se convirtió en su asistente. En esa experiencia junto al maestro italiano absorbió la fascinación por lo circense y el gusto por los personajes caricaturescos. Sin embargo, decidió usarlo para mostrar el panorama social de su país. Debutó ese mismo año con “I basilischi”, un retrato sobre la apatía juvenil en el sur de Italia.

El clímax de su carrera fue en los años 70. Durante este periodo, Wertmüller construyó un bloque de películas sobre las tensiones de la sociedad italiana. Para lograrlo, encontró en el actor Giancarlo Giannini a su cómplice ideal; él le dio rostro al arquetipo del hombre italiano atrapado entre sus contradicciones políticas, su machismo y la desesperación económica.
La genialidad de esta dupla quedó inmortalizada en cuatro títulos: “La seducción de Mimí” de 1972, “Amor y anarquía” de 1973, “Arrastrados por la corriente” de 1974 y “Siete bellezas” 1975. Esta última le valió a Wertmüller una histórica nominación al Óscar como mejor directora.

La película narra la historia de un cínico delincuente napolitano dispuesto a cometer cualquier bajeza para sobrevivir, un viaje que lo lleva a intentar seducir a la brutal comandante de un campo de concentración. Abordar el horror del Holocausto desde la comedia negra fue una apuesta arriesgada y sin embargo, exitosa. En la ceremonia de los premios de la Academia de 1977, hizo historia. Aunque no ganó la estatuilla, su nominación marcó un precedente.

La obra de Wertmüller es inmediatamente reconocible por los largos títulos. Concebía los nombres de sus películas como una declaración de intención o un poema satírico. Un buen ejemplo de esto, es la conocida en español como “La viuda indomable”, cuyo título original es “Un fatto di sangue nel comune di Siculiana fra due uomini per causa di una vedova, si sospettano moventi politici. Amore, Morte, Shimmy. Lugano belle. Tarantelle. Tarallucci e vino”, que podría traducirse a “Un baño de sangre en la ciudad de Siculiana entre dos hombres por una viuda; se sospecha que hay motivos políticos. Amor, muerte y baile. Bella Lugano. Tarantelas. Tarallucci y vino.”

Para la directora, la habitación era el real escenario donde se libraba la batalla entre el capitalismo, el comunismo, el matriarcado y el machismo. Sus planos siempre buscaban la saturación. Abundaban los primeros planos extremos de rostros sudorosos, gesticulaciones exageradas y una puesta en escena operística diseñada para incomodar.

Aunque los años posteriores la llevaron a experimentar con el cine en inglés y la televisión, el estatus de Wertmüller como leyenda nunca cayó. En 2019, Hollywood le otorgó un Óscar Honorífico. Al recibirlo, fiel a su ironía, protestó porque el premio era “un hombre” y sugirió que la estatuilla debería llamarse “Anna” para tener un toque femenino. Su fallecimiento en 2021, a los 93 años, apagó una de las mentes más libres del cine. Lina Wertmüller dejó claro que el arte no tiene la obligación de ser educado ni sutil, sino que su esencia vive en la capacidad de agitar conciencias a través de la provocación.
