Snow Bear
Snow Bear
Radiografía: desmenuzando la pantalla
Radiografía: desmenuzando la pantalla

Por: Brenda Ramírez Ríos
Snow Bear es un cortometraje independiente de animación tradicional que ha cautivado a la crítica y al público por su honestidad emocional y su belleza plástica. Creado íntegramente a mano por el veterano de Disney, Aaron Blaise, a lo largo de tres años, este cortometraje, más que un ejercicio técnico, nos habla sobre la resiliencia y la necesidad universal de compañía.
La historia nos presenta a un oso polar solitario que recorre un Ártico hostil, no en busca de alimento, sino de algo mucho más escaso: compañía. Tras varios intentos fallidos por conectar con otros habitantes del entorno, el oso decide crear otro oso, un compañero de nieve, sin embargo, en un entorno donde el clima es tan inestable como el destino, su creación eventualmente se derrite, obligando al protagonista a navegar por las complejas aguas de la pérdida y la aceptación.
Para entender Snow Bear, hay que conocer la trayectoria de su creador. Aaron Blaise es una leyenda de la industria, reconocido por haber sido el codirector de “Tierra de osos” y animador en clásicos como “El rey león”.

Este corto representa su proyecto más íntimo, nacido de una necesidad de expresión personal. La obra, como una metáfora de sus propias vivencias, transformando sus experiencias de soledad y duelo en una narrativa universal. Es el trabajo de un maestro que, tras décadas en los grandes estudios, decide regresar a la independencia para contar una historia con total libertad creativa.
Lo que hace que Snow Bear destaque visualmente es su devoción absoluta por lo artesanal. Nada de CGI ni Inteligencia artificial, nos sorprende con cifras y métodos asombrosos.
El corto consta de más de 11,000 dibujos hechos a mano, donde cada trazo transmite la textura del pelaje, el peso del animal y la sutileza de sus gestos. La historia prescinde totalmente de los diálogos. Se apoya exclusivamente en la actuación del personaje, la atmósfera sonora y la expresividad visual para guiar al espectador a través de un sinfín de emociones.

Los fondos y la iluminación capturan la belleza del Ártico, mezclando una técnica depurada con una sensibilidad orgánica que solo el trabajo manual puede otorgar.
A través de su viaje, Snow Bear explora capas profundas de la experiencia humana, hablamos de la búsqueda de conexión. El corto nos muestra que, incluso en los entornos más salvajes, la necesidad social es vital. El acto de construir un amigo de nieve es una de las manifestaciones más puras y desgarradoras de la creatividad como refugio ante la soledad. En contraste a esto, el deshielo del amigo de nieve simboliza la impermanencia. La obra enseña que la pérdida es parte del ciclo natural y que la verdadera fortaleza reside en la capacidad de procesar este vacío. Sin duda, una joya construida a través de un método que en sí mismo implica profundidad y que la ha posicionado como un estandarte de la animación tradicional en la era moderna.

Derivado de este cortometraje, Aaron Blaise creó su propio juego de cartas financiado gracias a la plataforma Kickstarter. Apto para todo público y consiste en juntar poco a poco piezas para formar a los más de 20 personajes, los amigos que nuestro protagonista conoció en el camino. Las ganancias serán destinadas a apoyar a los osos polares en el ártico. Si quieres saber más, aquí te dejamos el juego explicado por el propio autor:
Snow Bear…Now a Card Game!
