Gorillaz
Gorillaz
Radiografía: desmenuzando la pantalla
Radiografía: desmenuzando la pantalla


Por: Brenda Ramírez Ríos
Sabemos que Gorillaz no es una banda convencional, es más bien el experimento multimedia más exitoso y longevo de la historia musical. Concebido por Damon Albarn (Blur) y el ilustrador Jamie Hewlett, el proyecto utiliza a cuatro personajes animados (2-D, Murdoc Niccals, Noodle y Russel Hobbs) como avatares para un sistema cuya música es tan solo un componente de algo mucho más complejo. Al separar la música de la imagen pública de sus creadores, han construido un universo narrativo donde la ficción y la realidad conviven, permitiendo una libertad creativa que ninguna banda tradicional podría permitirse.

Damon Albarn, además de ser el vocalista, funge como director de proyectos. Al usar personajes virtuales como “máscaras”, el proyecto logra una libertad sonora que sería realmente difícil si estuviera atado a la imagen de una persona real.
La producción funciona como una plataforma abierta. Albarn convoca a artistas de géneros opuestos, leyendas como Lou Reed, Kali Uchis y Snoop Dog y los integra en una visión cohesionada. Esto permite que la música se mantenga fresca y no dependa de un estilo fijo.
Para que el proyecto funcione, la producción técnica está perfectamente cuidada. Los personajes son interfaces que permiten al público conectar con la música sin el ruido del ego o los dramas de la fama personal.
Aunque son dibujos, la consistencia de los personajes depende de una gestión de talentos rigurosa. Se debe entender que el diseño visual de Jamie Hewlett es sólo una parte. La vida de la banda se mantiene gracias a actores de voz como Phil Cornwell (Murdoc) y Kevin Bishop (2-D), quienes han dado continuidad a la personalidad de los avatares en entrevistas y contenido promocional. Esta separación entre el músico real y la identidad virtual es lo que permite que Gorillaz tenga una carrera entera, entrevistas y una historia propia.

Llevar una banda virtual a un escenario real ha sido el mayor reto de su producción. Comenzó con siluetas detrás de pantallas y ha llegado a integrar experiencias inmersivas. En sus conciertos, una banda de músicos liderada por el vocalista toca en vivo, mientras una producción compuesta por realidad aumentada y motion capture proyecta a los personajes interactuando con el público. Han adoptado la tecnología de tal forma que los avatares reaccionan en tiempo real a la energía del recinto logrando que el espectador olvide que está viendo una animación y sienta la presencia física de los integrantes.
Uno de los momentos más recordados de su narrativa fue la integración de Ace, el villano de las “Chicas Superpoderosas” como bajista oficial durante la era de The Now Now.
Fue un cameo que funcionó como una maniobra de metanarrativa corporativa. Al incorporar a un personaje de una franquicia de terceros como un empleado real dentro de su universo, Gorillaz rompió con lo establecido y demostró que su producción puede absorber y reescribir la propiedad intelectual.


El álbum recién estrenado “The Mountain”, representa la síntesis de casi tres décadas de experimentación. Es un triunfo de la postproducción que utiliza una mezcla de técnicas de campo con síntesis analógica y una estructura de capas sonoras que refleja años de investigación y desarrollo en el estudio. Para Gorillaz, la tecnología es un instrumento igualmente importante. The Mountain es su noveno álbum de estudio. La producción es una amalgama que va desde influencias del sur de Asia hasta ritmos electrónicos. Es una pieza reflexiva que explora la dualidad entre los vivos y los muertos.

Lo fascinante de este lanzamiento, además de la música, es su colaboración abierta con invitados que van desde Bizarrap y Black thought hasta Idles y Anoushka Shankar. Gorillaz demuestra una vez más que la virtualidad es perfecta para conectar artistas e ideas que, en otras circunstancias quizá no habrían encontrado lugar..
