Passengers
La física aplicada en el cine
Passengers
La física aplicada en el cine
Radiografía: desmenuzando la pantalla
Radiografía: desmenuzando la pantalla

Passengers, una combinación entre ciencia ficción y romance, nos sitúa en la nave Avalon, durante un viaje de 120 años hacia un planeta colonial. La nave espacial sufre una avería en sus cámaras de hibernación y esto provoca que Jim Preston, un pasajero despierte 90 años antes de tiempo y, tras un período de aislamiento, decida despertar a una segunda pasajera, Aurora Lane. Juntos deben enfrentarse a la inminente falla total del navío para salvar a los 5,000 ocupantes que aún duermen, enfrentando fenómenos físicos letales dentro de la estructura.
Uno de los momentos más icónicos y técnicamente complejos, ocurre cuando el sistema de gravedad artificial falla mientras Aurora nada en una piscina de la nave, atrapándola en una esfera de agua flotante que amenaza con ahogarla. Esta secuencia fue todo un logro en postproducción, pero además es una combinación perfecta de efectos prácticos y CGI.

Aunque gran parte del agua es digital, la actuación de Jennifer Lawrence no lo fue. Se construyó un tanque de agua real donde la actriz coordinó sus movimientos para simular la desorientación.
Los animadores utilizaron grabaciones de la actriz bajo el agua como referencia física para entender cómo reaccionaba el fluido real al contacto con su piel y cabello. El desafío fue reemplazar el agua por una masa digital que se comportara según las leyes de la física en ausencia de gravedad. En el espacio, sin gravedad, que la empuje hacia abajo, el agua se mantiene unida gracias a la tensión superficial.
MPC fue el estudio encargado de esta secuencia, y para recrear esto, crearon su propio solucionador de tensión superficial (Surface Tension Solver), un software específico para simular el comportamiento del agua en gravedad cero, combinado con meses de investigación basado en documentos de la NASA sobre la tensión superficial de los líquidos en el espacio para lograr que el agua flotara el una especie de burbuja densa gigante.


Se programaron algoritmos de cohesión para que millones de gotas digitales se atrajeran entre sí. El agua debía reaccionar a la energía cinética. Cuando Aurora golpeaba el agua intentando escapar, la masa se deformaba creando ondas internas, desprendiendo pequeñas esferas que luego se reabsorbían.
Uno de los aspectos más difíciles de los fluidos digitales es cómo interactúan con la luz. El trazado de rayos, o Ray Tracing se utilizó para calcular cómo la luz de la nave se doblaba al pasar a través del agua, distorsionando la imagen de la actriz de forma realista.
El equipo añadió digitalmente una capa de humedad sobre la piel para que la transición entre el agua digital y el cuerpo fuera imperceptible. Además, las burbujas de aire atrapadas dentro de la masa seguían sus propios patrones de movimiento, rebotando dentro de la esfera para acentuar la sensación de asfixia.
Tan sólo esta escena fue un trabajo titánico y sin precedentes. La secuencia se siente orgánica y aterradora, un trabajo excepcional que, literalmente, te hace contener la respiración. Es tan solo el resultado de la observación meticulosa de la física real aplicada a un entorno imposible… o al menos no aún experimentado.


