Michael
Michael
Radiografía: desmenuzando la pantalla
Radiografía: desmenuzando la pantalla


La película biográfica Michael, dirigida por Antoine Fuqua y protagonizada por Jaafar Jackson, se adentra en el complejo entramado humano, creativo y mediático del Rey del Pop. Lejos de ser una simple cronología de éxitos, la cinta es una detallada radiografía que desglosa desde sus años formativos con los Jackson 5 en los años 60 hasta la cúspide de su dominio global con el Bad World Tour a finales de los 80. La película no busca conmover (aunque lo logra), sino descifrar la maquinaria mental de un artista irrepetible.
El guion de John Logan se enfrenta al reto de condensar una de las vidas más documentadas del siglo XX. Al analizar la narrativa frente a los hechos reales, destacan dinámicas como la forja bajo presión ejercida por Joe Jackson, la transición de la disciplina severa al renacimiento en solitario, y la fidelidad de los traumas que el propio Michael describiría en vida. Al cerrar su arco principal en la era de Bad, la película prioriza el auge de su genialidad artística, ofreciendo una narrativa enfocada en la edificación de su legado.

Michael se siente, por momentos, como un “detrás de cámaras” de las producciones más grandes de la historia. La dirección de Fuqua recrea meticulosamente los puntos que cambiaron la industria del entretenimiento como el nacimiento de la era MTV. La película funciona como una crónica de cómo se concibieron los cortometrajes, videos musicales tan icónicos que no se quedaban solo con esa etiqueta. El más recordado, Thriller, aunque la ambición cinematográfica también destacó en “Bad” junto a Martin Scorsese.
La película nos muestra las intensas jornadas de coreografía y producción, cómo Michael Jackson, además del rostro del espectáculo, era el director general de su propia mitología. Cada paso, desde el debut del Moonwalk en el especial de Motown 25 hasta el perfeccionamiento del “antigravity lean”, es considerado ingeniería escénica.

La producción acertó, sin duda, con la inmersión en el proceso creativo de Jackson. Michael decía: “La música está ahí afuera, yo solo tengo que escucharla”, y lo hacía, después de esto, venía todo el trabajo de producción. La película ilustra cómo Michael componía utilizando el beatboxing y su propio cuerpo como primer instrumento. Las escenas en el estudio de grabación desglosan las capas de temas icónicos como “Billie Jean” y muestran cómo Jackson exigía arreglos que invitaran a la gente a seguir la música, a bailar. La búsqueda del “sonido perfecto” se profundiza en su sinergia con el productor Quincy Jones y en cómo la obsesión de Michael por texturas sonoras inéditas empujaba a los ingenieros de sonido al límite de la tecnología de la época. Michael va más allá de la fórmula del biopic transformándolo en un documento sobre la obsesión, el sacrificio y la genialidad de un artista nato, necesarios para construir a la estrella más grande de todos los tiempos.

